sábado, 10 de febrero de 2018

Días de invierno.


El invierno se ha metido en nuestras vidas con fuerza. Y me gusta. Me gusta la sensación de frío. Y me gustan las heladas, aunque no las tengamos tan frecuentemente como en la niñez. Ese frío vivificante que te regala imágenes únicas e irrepetibles. Como la hoja en un charco helado en Castalla o una puesta de sol desde Santa Faz. Luces, colecciono luces. Luces que me iluminan, que me inspiran, que me guían.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Llegó la lluvia. Relleu.

Llegó la lluvia y la nieve a Relleu. Ha llovido mucho, pero poco para lo que necesita la naturaleza. Pero esta, agradecida, despierta en el invierno y nos ofrece en los márgenes de los caminos sus más bellas flores. Ahora un iris, pero ya empiezan a despuntar las orquídeas. 

sábado, 3 de febrero de 2018

Todo viaje tiene su foto, o casi siempre. Roma 2018.



Con el tiempo se va afianzando en mi cabeza, una idea. Cada viaje tiene su foto. No tiene por que ser la más representativa, ni la mejor (sea lo que quiera decir eso). Simplemente es una imagen que te llama, que te cautiva. Ese "milagro" volvió a suceder en el reciente viaje a Roma. Una ciudad que te desbordan sus edificios, sus esculturas, en definitiva su historia. Un pequeño motocarro, en una pequeña calle empedrada fue la imagen que me conmovió (evidentemente sin olvidar otras muchas ya conocidas, como "La pietat"), pero esa imagen era mía, yo la había descubierto, no era una imagen mil veces vista como la famosa escultura de Miguel Ángel. Ese motocarro me retrotraía a la infancia. Despertaba en mi vivencias del pasado. Enlazaba el presente, con el pasado y posiblemente con el futuro. 
El destornillador por dentro de la ventana, para impedir que se pudiera abrir, era poderosa, enlazaba con el neorealismo cinematográfico italiano. Enlazaba con mi juventud y las salas de cine. Con la insaciable necesidad de conocimiento de esa edad. 

Nieve en Alicante. Imágenes desde "Les Planes", Relleu.




 
Ha vuelto a nevar en Relleu, aunque ha cuajado en las cumbres de sus montañas (El Aguilar, Sierra de la Grana,...) las vistas más impresionantes eran en las montañas más altas del entorno como la Sierra Aitana, el Puig Campana y el Penyó Cabal.

miércoles, 31 de enero de 2018

Días de lluvia. Alacant 2018.







Que llueva en Alicante, es una fiesta (casi siempre). Hacía tiempo que no llovía en la ciudad. Así, que en la última lluvia hice una fotografía nocturna (a pulso) desde casa. Luego por la mañana salí a pasear, pronto una idea fue despertando en mi imaginación. Fotografiar las hojas caídas en las aceras. Solo una restricción, no podía moverlas para componer. Tan solo fotografiar lo que la naturaleza había depositado en sus calles.

martes, 30 de enero de 2018

Retos en B&N. Alacant 2018.

Hace unos días Cristina Álvarez me espoleo para hacer unas fotos en blanco y negro. El blanco y negro, para los que  hemos tenido un laboratorio para revelar y positivar en blanco y negro es algo especial. Todavía recuerdo el olor del cuartito en el ático de la calle Agustina de Aragón (Valencia), donde empece mis pinitos con la "Alquimia del revelado". Desde siempre he hecho fotos en blanco y negro. Incluso cuando pasé al mundo digital. Así que me deje arrastar por esa invitación. A mi aire.
Me gusta deambular con una pequeña cámara compacta, que me acompaña, pero no me lastra su peso. Abrir la mente, dejarla en blanco y esperar a que ocurra "el proceso", ese momento en que una imagen aparece y te dice que dispares la cámara, que te revela una historia, real, intuida o ficticia. Da igual. Aquí dejo unas fotos sin mayor transcendencia, pero que me han servido para jugar con la cámara, para jugar con las luces, para jugar con la vida. Playa de aguamarga. El orden de las fotografías son tal como las hice, no las he agrupado.
Fronteras de arena. Falsas fronteras, como toda frontera. Fronteras ilusas, fronteras que se las llevará el tiempo.

 


Encontrar zapatillas en una playa desierta y dispararse la imaginación, es todo uno. ¿Quien las dejo?. ¿Volverán a por ellas?. ¿Que historia nos quieren contar?.
Enero, playa vacía y gafas de nadar abandonadas, pero no hace mucho tiempo. La goma esta en buen estado. Sociedad de abandono, sucia sociedad.
En el muro del espigón de la playa. ¿Que tragedia ocurrió?. ¿Quien tiene la necesidad de colocar falsas flores de plástico en ese lugar?.
 Falsas, falsas fronteras. 
Fin del reto, por ahora.

domingo, 28 de enero de 2018

Roma ciudad amable. 2018.

Violinista delante del Panteón.

Esas imágenes impagables en las esquinas de la vida. Al lado de un librería.

El final de la navidad. Todavía quedaban las luces navideñas en múltiples lugares.

Siempre el diseño. El cuidado en los escaparates, el buen gusto.

El Coliseo. Mil veces visto en imágenes, mil veces imaginado, resulto sorprendente.

Matisse en el Vaticano.


La guardia suiza del Vaticano. Se desmonto la leyenda del uniforme diseñado por Miguel Ángel.

"La Pietat", Miguel Ángel en estado puro. Con 25 años. Solo la vista de esta obra justificaría la visita a Roma. 

El Moisés de Miguel Ángel. en la iglesia de San Pietro in Vincoli. Gracias Nieves.


Detalles del Moisés de Miguel Ángel.




Las imágenes anteriores corresponden al Coliseo y la zona del Foro romano

La Fontana de Trevi.

Escaparate en un primer piso. Impresionante.

Las castañas y el invierno. La mano y las castañas.


En una esquina de noche.



La Boca de la Verdad.

Puente Emilio, o puente roto.


Clásico.
 

   

Roma, ciudad amable. Pocas ciudades tan amables como Roma. En una visita de pocos días a Roma Susi y yo, hemos pateado la ciudad. Para mí era la primera vez, Susi ya la conocía. La verdad es que la primera impresión al entrar en la ciudad, desde el aeropuerto de Fiumicino, fue caótica.  Luego todo cambio. La amabilidad de la gente nos dejo encantados. Los saludos en los bares al entrar a desayunar o tomar un café, buenísimos los cafés. La primera noche visita al Coliseo. No te sorprendes por conocido, te impresiona por las dimensiones. La imaginación vuela e intenta recrear la antigüedad, vana ilusión, siempre me quedaré corto en esa quimera. Al día siguiente visita a los museos Vaticanos y vas de sorpresa en sorpresa. Todo lo que has imaginado se queda corto. Después visita a la Basílica de San Pedro.  Nada más entrar y a la izquierda la maravillosa escultura de Miguel Ángel, "La Pietat". Reconozco que me faltan palabras y adjetivos. Solo la visita de esa escultura justificaría la visita a Roma. En los días siguientes entrada al Coliseo y al foro Romano. Y callejear visitando plazas que están en nuestro imaginario colectivo y cinematográfico; Plaza de España, Fontana de Trevi, ... Imposible abarcar Roma en tan pocos días (cinco incluyendo los días de vuelo). Posiblemente el edificio que más me impresiono, por tener poca información de el, fue el Panteón. Volveríamos a verlo en repetidas ocasiones. El ultimo día exprimiendo las horas fuimos a ver "I GRANDI MAESTRI", 100 anni di fotografia leica. Y como olvidar las pizzas y platos de pasta de esos días, variedad y calidad. Roma ciudad amable, ciudad fotogénica.